Llevo 14 años vendiendo vivienda en Altea y solo en Altea.
No trabajo en Benidorm ni en Calpe, y no represento a compradores. Esa doble decisión —un
municipio, un solo lado— es lo que me permite saber a qué precio se cerró la casa de tu
calle el mes pasado y negociar sin tener que cuidar a nadie más que a ti.
Atiendo a los propietarios en Altea y hablo con los
compradores en su idioma: Español, Valenciano, Inglés, Neerlandés, Alemán. En un mercado donde seis
de cada diez operaciones se cierran con comprador extranjero, eso no es un detalle de
marketing: es la diferencia entre una negociación fluida y un malentendido caro.
Trabajo con pocos encargos a la vez, porque prefiero llevar diez ventas bien que treinta
a medias. Si en algún momento creo que tu vivienda no está lista para salir al mercado o
que el precio que quieres no es alcanzable, te lo voy a decir antes de firmar nada.